A veces, las personas que comparten nuestra sangre son las que más nos hacen daño.
Y a veces, dos desconocidos que aparecen en tu puerta pueden devolverte la familia que creías haber perdido para siempre.
Pero hay una cosa que nunca olvidaré.
El día que murieron mis padres, perdí mi infancia.
El día que Rose y Thomas me encontraron, finalmente recuperé una parte de ella.