PARTE 3
Álvaro se quedó clavado junto a la puerta.
Lucía no gritó. Eso fue lo que más miedo le dio.
—¿Qué significa “déjame pensarlo”?
Él se pasó una mano por la cara.
—No significa lo que parece.
—Siempre significa algo cuando alguien escribe exactamente lo que piensa.
—Mi madre llevaba meses presionando. Yo estaba cansado. Le contesté cualquier cosa para que me dejara en paz.
Lucía señaló el móvil.
—Podías haber escrito “no vuelvas a faltar al respeto a mi mujer”. Podías haberla bloqueado. Podías haberme contado que estaba intentando meter a Nuria en nuestro matrimonio. Pero escribiste que te preguntabas cómo habría sido tu vida con ella.
Álvaro bajó la mirada.
—Tuve curiosidad. Nada más.
La palabra quedó suspendida entre los dos.
Curiosidad.
Lucía recordó la tarde anterior: Carmen ofreciéndole huesos a sus hijos, Nuria bebiendo vino como si ya perteneciera a la familia y Álvaro quedándose sentado mientras ella salía por la puerta.