Eso no significa que a la gente no le importara su apariencia.
Por supuesto que sí.
A las personas siempre les ha importado su aspecto.
Pero la magnitud de la audiencia era radicalmente distinta.
La privacidad tenía un significado diferente
Antes del auge de las redes sociales, la vida cotidiana de una persona era, por naturaleza, menos rastreable.
Si vivías un momento embarazoso en tu ciudad natal, es posible que solo unas pocas personas lo recordaran.
Hoy en día, un momento similar puede ser fotografiado, subido a la red, compartido, copiado y preservado indefinidamente.
Las fotografías antiguas nos recuerdan cuánto ha cambiado el concepto de visibilidad personal.
Una persona podía vivir toda su vida sin que miles de desconocidos supieran qué aspecto tenía, adónde viajaba o qué hacía cada fin de semana.
Pero los años 70 no fueron perfectos
Resulta tentador idealizar las fotografías antiguas.