Aquella noche estuve a punto de perder la confianza en un hombre que amaba a mi hija con todo su corazón.
Pero gracias a su preocupación descubrimos un problema médico que, de otro modo, podría haber pasado desapercibido durante mucho más tiempo.
Cada vez que veo a Emily correr hacia los brazos de su abuelo, recuerdo lo diferente que podría haber terminado aquel viaje.
Y le doy gracias a Dios porque mis peores temores resultaron ser infundados. ❤️