Es una escena que se repite cada vez más en foros vecinales y redes sociales: alguien sale a recoger el periódico o un paquete y encuentra, justo en el umbral de su puerta, una bolsita de té solitaria. La mente naturalmente comienza a preguntarse: ¿es un mensaje?, ¿una broma?, ¿acaso algo más inquietante?
Según distintas creencias vinculadas con la brujería popular, una bolsita de té colocada deliberadamente en la puerta puede utilizarse como recipiente para transportar una intención negativa. Algunas personas introducen en ella hierbas amargas, tierra de cementerio, cenizas, sal negra, cabellos, alfileres o líquidos preparados. Después, la dejan en el umbral de la vivienda para dirigir el supuesto maleficio hacia quienes viven allí.
El umbral posee un significado especial dentro de estas prácticas porque representa la frontera entre el exterior y la intimidad del hogar. Se cree que colocar un objeto ritual en ese punto permite afectar la energía de la casa. La bolsita buscaría absorber la tranquilidad del lugar y reemplazarla por conflictos, cansancio, insomnio, pérdidas económicas, enfermedad, separaciones o una sucesión de problemas aparentemente inexplicables.