Entonces escucharon un golpe.
Los dos levantaron la cabeza.
El sonido había venido de la cámara frigorífica.
Camilo retrocedió.
—Doctor…
Toc.
Esta vez fue más fuerte.
Fonseca miró las puertas metálicas.
—Hay alguien ahí.
—Eso es imposible.
—Abre.
—¿Qué?
—La cámara.
Camilo negó lentamente.
—Doctor, los cuerpos están registrados.
—He dicho que la abras.
Con manos temblorosas, Camilo introdujo la llave.
La puerta se abrió con un chirrido.
El aire helado salió disparado.
Dentro había tres cadáveres.
Los tres estaban cubiertos con sábanas.
Fonseca revisó las etiquetas.
Uno era un hombre de sesenta años.
Otro, una mujer.
El tercero…
Fonseca se quedó quieto.
La etiqueta decía:
MARÍA INÉS DE LA CRUZ
EDAD: 29 AÑOS
PROCEDENCIA: CONVENTO DE SANTA CLARA