El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

—Ahora mismo, sí. Las próximas veinticuatro horas serán importantes.

Cerré los ojos.

Por primera vez aquella mañana pude respirar.

—¿Y sus piernas?

Marcus dudó.

—No voy a prometerte nada. Hay daños graves, pero también hay respuestas neurológicas que me dan motivos para no descartar una recuperación funcional.

No era una promesa.

Pero era esperanza.

Y aquella mañana me bastaba.

Horas después, mientras Ethan dormía, Ortega recibió noticias sobre Elena.

Una cámara de tráfico había captado dos vehículos entrando en una carretera forestal poco después de medianoche.

El primero era el coche patrulla de Nolan Price.

El segundo era una camioneta blanca.

La camioneta regresó cuarenta minutos después.

El vehículo policial no.

—¿Propietario? —pregunté.

—Matrícula falsa.

—¿Y Price?

—No se ha presentado a trabajar y no responde al teléfono.

Mi estómago se cerró.

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