El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

—¿Quién?

Ortega abrió una fotografía en su teléfono.

Thomas Bell.

—Bell la encontró.

—Entonces está vivo.

—Eso parece.

—¿Dónde está ahora?

—Desapareció antes de que llegáramos.

Aquello no tenía sentido.

—¿Por qué esconderse durante tres semanas y aparecer precisamente esa noche?

—Elena dice que Bell le dio una respuesta.

Me acerqué.

—¿Cuál?

Ortega abrió su libreta.

—Bell le dijo: “No podía demostrarlo estando vivo.”

Me quedé inmóvil.

—¿Qué significa eso?

—Creo que Bell fingió su muerte porque sabía que alguien estaba siguiéndolo. Quería que pensaran que los documentos habían desaparecido con él.

—¿Y funcionó?

Ortega guardó la libreta.

—Hasta que Ethan apareció en el lugar equivocado en el peor momento posible.

Más tarde conseguimos reconstruir una parte importante de aquella noche.

Bell había citado en secreto al sheriff en la gasolinera.

Llevaba semanas reuniendo información sobre contratos sospechosos y movimientos financieros.

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