El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

—¿Cuándo?

—Unos seis meses después de que tú abandonaras la unidad.

—¿Por qué?

Mason respiró profundamente.

—Había encontrado transferencias relacionadas con Victor.

Sentí que la rabia comenzaba a subir.

—¿Y no me dijiste nada?

—No había pruebas suficientes.

—Era mi hermano.

—Precisamente por eso.

Apreté el teléfono.

—Continúa.

—Bell sospechaba que Victor había estado proporcionando información sobre nuestras investigaciones a alguien del otro lado.

Cerré los ojos.

—Eso es imposible.

—Yo también lo pensé.

—Victor nunca tuvo acceso a nuestros archivos.

—No necesitaba tenerlo.

Mason hizo una pausa.

—Te tenía a ti.

Aquella frase dolió.

Recordé cenas familiares. Conversaciones aparentemente inocentes. Preguntas sobre cuándo volvería a casa. Lugares a los que viajaría.

¿Había dicho demasiado sin darme cuenta?

—Después Victor murió —continuó Mason—. Bell dejó de investigar.

—¿Por qué?

—Porque alguien amenazó a su familia.

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