El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

Marcus.

El hombre que había operado a Ethan.

El médico que me había mirado a los ojos y me había dicho que haría todo lo posible por salvar sus piernas.

El antiguo compañero que había aparecido en algunas de las fotografías más importantes de nuestra vida familiar.

—Eso es imposible —dije.

Bell no respondió.

Me giré hacia Ortega.

—Marcus acaba de operar a mi hijo dos veces.

—Lo sé.

—Está solo con él constantemente.

Aquella frase cambió la expresión de Ortega.

Sacó inmediatamente el teléfono.

—Seguridad estatal al hospital. Ahora.

Me puse en marcha hacia la puerta.

Ortega me agarró del brazo.

—Caleb.

—Mi hijo está allí.

—Y precisamente por eso no puedes entrar corriendo acusando a alguien sin saber qué significa realmente esta grabación.

Me solté.

—Marcus está junto a Ethan.

—Tenemos una acusación hecha en un vídeo. Todavía no sabemos qué papel tenía Marcus ni si la información de Victor es correcta.

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