El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

—Durante años firmé documentos que no debería haber firmado. A veces porque me engañaron. Después porque tenía miedo.

—¿De qué?

Marcus miró hacia el pasillo.

—De que hicieran exactamente lo que terminaron haciendo con Ethan.

Aquello me silenció.

—¿Eleanor ordenó disparar a mi hijo?

—No lo sé.

—¿Richard actuó por su cuenta?

—Eso creo, pero no puedo demostrarlo.

Ortega tomó nota.

—Entonces necesitamos encontrar a Eleanor.

Marcus asintió.

—Victor sabe cómo.

—¿Dónde está Victor?

—No lo sé.

Sentí que regresábamos al mismo punto.

Entonces Marcus añadió:

—Pero Ethan podría saberlo.

Me levanté.

—¿Qué acabas de decir?

—Cuando Ethan despertó después de la primera operación, dijo algo extraño.

—¿Qué?

—Preguntó quién era “el hombre del reloj roto”.

No entendía.

—¿Y?

—Victor llevaba siempre el reloj de tu padre.

Me quedé inmóvil.

Un viejo Omega con el cristal agrietado.

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