Límites.
Y ninguna segunda oportunidad para la crueldad disfrazada de “broma familiar”.
Porque aprendí algo que hubiera querido entender mucho antes.
Hay personas que solo empiezan a respetarte cuando descubren cuánto dinero tienes, con quién estás casada o cuánto poder puedes ejercer.
Pero cuando eso ocurre, no significa que finalmente hayan reconocido tu valor.
Solo significa que acabas de descubrir el precio que ellos le habían puesto.