Mercedes se levantó.
—Nos vamos.
Valeria negó con la cabeza.
—Tú te vas. Álvaro se quedará hasta que acordemos con los abogados cómo hacer su salida. No quiero escenas y no quiero que vuelvas a entrar sin permiso.
—¿Me estás echando de la casa de mi hijo?
Valeria la sostuvo con la mirada.
—De mi casa.
Mercedes abrió la boca, pero no encontró una respuesta que no sonara ridícula después de haber leído la escritura.
Se marchó 10 minutos más tarde.
Esa tarde, Valeria tenía una gala en el centro de Madrid. Era la presentación anual de resultados de Robles Digital, la empresa que había fundado con 2 antiguos compañeros en Chamberí. El vestido blanco destruido era para esa noche.
Su asistente, Nuria, apareció en casa con una solución: un traje de chaqueta verde oscuro, elegante, sobrio, adaptado para su embarazo y conseguido en una firma madrileña con la que trabajaban habitualmente.