—Álvaro ha sido fundamental en todo esto. Detrás de una gran empresaria siempre hay alguien sosteniendo la casa.
Nuria miró a Valeria desde lejos.
Valeria se acercó.
Uno de los invitados, que conocía a Álvaro solo de vista, preguntó con educación:
—¿Trabajas también en Robles Digital?
Antes de que él respondiera, Valeria dijo:
—No. Álvaro nunca ha trabajado en la empresa ni ha invertido en ella.
No elevó la voz. No añadió nada más.
Pero la sonrisa de Mercedes desapareció.
A las 22:00, Valeria subió al escenario para cerrar el acto. Había preparado un discurso sobre crecimiento empresarial, pero mientras miraba a las personas que habían trabajado con ella durante años decidió cambiar las primeras líneas.
—Esta noche iba a llevar un vestido blanco que ya no existe —comenzó—. Ayer alguien lo rompió porque pensaba que podía decidir cuánto valía yo, quién pagaba mi casa y qué lugar debía ocupar.