—Sí. La cocina tiene grabación de seguridad.
Álvaro palideció aún más.
—¿Desde cuándo?
—Desde antes de que te mudaras.
Valeria abrió otra carpeta. Allí estaban los extractos de una tarjeta adicional: restaurantes, hoteles, ropa, un reloj de 7.200 euros, pagos de un coche y transferencias mensuales a Mercedes bajo el concepto “gastos familiares”.
—No me molesta que hayas ayudado a tu madre —dijo Valeria—. Me molesta que lo hicieras con dinero de una cuenta que alimentaba casi exclusivamente yo mientras ella me llamaba mantenida.
Mercedes miró a su hijo.
Álvaro no negó nada.
—Pensaba devolvértelo.
—¿Con qué?
La pregunta cayó como una piedra.
Él desvió la vista.
Valeria continuó.
—Y también encontré los correos del banco. Hace 3 meses preguntaste si podías presentar esta vivienda como garantía para un préstamo de tu proyecto.
—Solo fue una consulta.
—Una consulta en la que te describiste como propietario.