Entonces menciona a Badr al-Gabali, un hombre que lleva años intentando comprar esas tierras.
Salma cuenta que, cuando su marido estaba enfermo, Badr les ofreció dinero para su tratamiento a cambio de que ella firmara unos documentos. El tío de Omar examinó los papeles y descubrió que no se trataba de un simple préstamo: incluían la cesión de una parte de la tierra.
Más tarde llega Hajj Saber, un vecino de 68 años. Explica que Badr ha comprado numerosas tierras pertenecientes a personas que atravesaban dificultades económicas. Primero les ofrece ayuda y después descubren que esa ayuda tiene un precio.
Cuando Omar pregunta por qué Badr desea tanto aquella propiedad, Salma guarda silencio.
Saber responde:
Es por el pozo.
Y añade que aquel pozo no es normal.
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Saber explica que el tío de Omar sabía algo sobre la tierra que hacía que Badr estuviera dispuesto a pagar varias veces su valor.