Porque el respeto no desaparece cuando alguien enferma.
Y una puerta cerrada sigue siendo una puerta cerrada, aunque detrás de ella haya tres habitaciones vacías, una hermosa vista al parque y una suegra convencida de que todo lo que no está siendo usado está disponible para ella.
Algunas personas sólo entienden los límites cuando alguien los dibuja frente a sus propios pies.
Y Ofelia necesitó ver un costal de cebollas sobre su alfombra favorita para entender algo bastante sencillo:
Si no quieres que otros decidan qué hacer con tu casa cuando tú no estás, no decidas jamás qué hacer con la casa de los demás.