La esposa utilizó tiza para trazar el contorno de la cama de su marido, quien había permanecido completamente paralizado durante casi tres años tras un terrible accidente.

Pero lo más aterrador salió a la luz durante el interrogatorio.

Desde hacía varias semanas, el hombre entraba en secreto en la casa durante la noche. Robaba dinero, joyas y otros objetos de valor, que escondía en el trastero.

Sin embargo, Viktor a veces emitía sonidos involuntarios que podían llamar la atención del ladrón. Por eso, este le había inyectado en varias ocasiones una sustancia desconocida para evitar posibles reacciones.

Aquella noche, cuando Sofía había visto una silueta de pie junto a la cama, no era en absoluto su padre.

La niña había visto al desconocido inclinado sobre Viktor y, debido a la oscuridad, lo había confundido con su papá.

Las huellas del suelo pertenecían al ladrón. En cuanto a la suciedad que había aparecido en el pie de su marido, se debía a que el desconocido lo había tocado accidentalmente con su mano sucia.

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