La Viuda Que Salvó a Sewerá Descubrió Quién Quería Quitarle Su Casa-lbsuong

La tormenta parecía abrir una ventana breve antes de que otro frente cubriera los pasos.

Sewerá insistió en ir con ellos.

Mercedes revisó su herida.

Había mejorado, pero seis días de reposo no borraban una bala ni devolvían de golpe la fuerza perdida.

—Si vuelves a caerte en la nieve, no pienso arrastrarte otros 35 metros —dijo ella.

Sewerá sonrió.

—Fueron muchos.

—Treinta y cinco.

—Parecieron cien.

Mercedes terminó de ajustar el vendaje.

—Para mí también.

Yáwari preparó el caballo gris.

Antes de montar, miró la casa, la cerca y el camino hacia San Jerónimo.

—Podemos dejar hombres cerca.

Mercedes negó con la cabeza.

—No quiero una guardia.

—No para entrar. Para mirar.

—Tampoco.

Yáwari frunció el ceño.

Mercedes sabía que podía parecer terquedad.

Pero aceptar protección permanente habría confirmado exactamente la historia que Evaristo estaba repartiendo: una viuda rodeada por un grupo armado.

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