Paula admitió la relación con Javier.
No intentó justificar la bofetada.
Aceptó su responsabilidad.
Pero también mostró mensajes.
Durante casi un año Javier le había dicho que su matrimonio estaba acabado, que Lucía solo permanecía vinculada formalmente mientras resolvían la enfermedad de su madre y que pronto él reorganizaría el negocio.
Paula tenía incluso un mensaje donde Javier escribía:
“Lucía ya ha firmado. Solo falta tramitarlo.”
La fecha era anterior al incidente.
Paula miró a Lucía.
—Yo creía que estabas fuera.
Lucía respondió:
—Y aun así utilizaste mi trabajo.
Paula bajó la mirada.
—Sí.
Aquello no la convertía en víctima inocente.
Pero sí cambiaba el mapa.
Javier no había construido una conspiración perfecta con una amante igualmente informada.
Había entregado versiones distintas a cada mujer porque necesitaba que ambas creyeran que la otra ya había perdido su lugar.