La realidad empresarial era mucho más aburrida.
Había que revisar facturas una por una.
Comparar correos.
Identificar qué clientes habían recibido propuestas duplicadas.
Distinguir información confidencial de contactos públicos.
Revisar accesos digitales.
Separar decisiones discutibles de conductas realmente contrarias a los intereses sociales.
Don Esteban repetía una frase.
—Que algo sea desagradable no significa automáticamente que sea ilegal.
Lucía empezó a odiarla.
Precisamente porque la protegía de exagerar.
Por ejemplo, Javier había llevado clientes a comidas con Paula.
Eso podía ser normal.
También había pedido a Paula diseños para proyectos antiguos.
Eso tampoco demostraba desvío.
El problema aparecía cuando esos proyectos terminaban presupuestados mediante Montalvo Ferrer utilizando mediciones, costes y proveedores desarrollados por Montalvo Salcedo.
Nerea encontró seis casos suficientemente claros.
No eran docenas.
No necesitaban serlo.
Representaban una práctica.
El proyecto de mayor riesgo era la rehabilitación de un edificio próximo al Retiro.