Apenas podía levantar la mirada.
La doctora escuchó toda la historia sin interrumpir.
Luego miró directamente a Daniel.
—No existe ningún examen físico ni señal confiable que pueda demostrar si una mujer ha tenido relaciones sexuales anteriormente.
Daniel frunció el ceño.
—Pero siempre escuché…
—Lo que escuchaste es un mito —lo interrumpió con calma.
Explicó que algunas mujeres sangran durante su primera relación sexual, otras no, y que muchas diferencias anatómicas completamente normales pueden influir en lo que sucede. La ausencia de sangrado no demuestra actividad sexual previa.
Daniel palideció lentamente.
—Entonces… ¿no había nada extraño?
—No —dijo la doctora—. Y, aún más importante, no se puede determinar el historial sexual de una persona simplemente buscando si hubo sangrado.
La habitación quedó completamente en silencio.
Daniel miró al suelo.
Vi cómo sus manos empezaban a temblar.
Por primera vez desde la mañana después de nuestra boda, me miró.