Con flores.
Con una sonrisa.
No tenía ni idea de que cada página de su maletín ya había sido fotografiada y de que el maletín había sido devuelto al lugar de donde Emily lo había tomado.
Se sentó a mi mesa y me tomó de la mano.
—Te extrañé.
Sonreí.
Por primera vez en mi vida, fui yo quien fingió delante de aquel hombre.
—Yo también te extrañé.
A las 7:10, personalmente saqué los documentos que él quería que firmara.
Los ojos de Michael se iluminaron durante un segundo.
—¿Ya lo decidiste?
—Sí.
Ni siquiera pudo ocultar su emoción.
—Helen, confía en mí. Siempre cuidaré de ti.
Tomé el bolígrafo.
Él se inclinó hacia delante.
Justo en aquel momento, la puerta se abrió.
Daniel entró acompañado por dos investigadores.
La expresión de Michael cambió completamente.
Dejé el bolígrafo sobre la mesa.