Lo sucedido años atrás con el padre de Abril era más difícil de reconstruir, pero la frase impulsiva de Graciela había convertido un recuerdo familiar enterrado en algo imposible de seguir ignorando.
Ella misma había dicho que no quería que él muriera.
Abril entendió entonces que la versión del accidente que había escuchado desde niña nunca había sido completa.
También entendió por qué Julián había reaccionado con tanta rapidez ante el recipiente.
No intentaba proteger solo a su madre.
Protegía el origen de la historia que había financiado su vida adulta.
Valeria terminó su matrimonio.
No necesitó esperar a que toda la situación familiar se resolviera para quitarle a Julián el control de una empresa que nunca había sido suya.
La casa también dejó de ser el lugar donde Graciela vivía como si le perteneciera.