En ese momento Luke comenzó a llorar.
Mark lo tomó en brazos y observó su rostro durante mucho tiempo.
Después hizo algo que yo no esperaba.
Sacó el teléfono y marcó el número escrito al final de la carta.
Helen y yo lo observábamos en silencio.
Sonó varias veces.
Entonces respondió una voz joven.
—¿Hola?
Los labios de Mark temblaron.
—¿Tyler?
Hubo un largo silencio.
—Sí.
Mark cerró los ojos.
—Soy Mark.
Al otro lado de la línea volvió a hacerse el silencio.
Después el chico hizo una pregunta.
—¿De verdad eres mi padre?
Las lágrimas comenzaron a correr por el rostro de Mark.
—Sí.
—Entonces, ¿por qué nunca me buscaste?
Aquella pregunta lo destrozó.
—Porque me dijeron que habías muerto.
Tyler no dijo nada.
Unos segundos después escuchamos su respiración entrecortada a través del teléfono.
—Yo también he pasado toda mi vida pensando que no me querías.