—No sé cómo responder a eso.
—Y ese es precisamente el problema, Elon. Deberías haberlo sabido antes de empezar a prometerle cosas.
Me pidió otra oportunidad.
Le dije que necesitaba espacio.
Y por primera vez en nuestro matrimonio dejé de organizar mi vida según sus deseos.
Seguí los consejos de mi abogado, busqué el apoyo de mi familia y me concentré en Sophie. Empecé a tomar decisiones sobre nuestro futuro basándome en lo que podía controlar y no en las promesas que Elon quizá cumpliría o quizá no.
Hubo días difíciles.
Hubo noches en las que extrañé la vida que había imaginado que tendríamos juntos.
A veces extrañaba al hombre que creía haber elegido como esposo.
Pero poco a poco empecé a reconocer la diferencia entre extrañar a alguien y querer que vuelva.
Podía llorar el final de nuestro matrimonio sin fingir que había sido saludable.