Amanda se secó una lágrima.
—Todos esos años, mamá… Y él lo sabía.
Más tarde, Amanda le pidió a Andrew que se sentara a su lado.
Solo le hizo una pregunta.
—Cuando entraste por primera vez en mi habitación del hospital, ¿me viste a mí… o viste el error de tu padre?
Andrew respondió en voz baja.
—Al principio, recordé a la paciente que mi padre nunca había podido olvidar.
Amanda cerró los ojos.
—¿Y después?
—Después te conocí de verdad. A aquella chica que apenas podía incorporarse en la cama, pero que aun así estaba preocupada porque su madre estaba sentada en una silla incómoda. Me enamoré de ti, Amanda. No de un error del pasado.
Por primera vez aquella noche, apareció una leve sonrisa en el rostro de Amanda.
—Creo que me amas —dijo—. Pero el amor no justifica ocultar una verdad como esa.