Lo reprodujo.
Su voz comenzó:
“Hay una persona muy especial en este avión esta noche…”
Luego venía una pausa.
Y después:
“Pero ella no sabe que está aquí por una razón que puede cambiar la vida de muchas familias. Valeria Montes lleva meses ayudándome a descubrir quién desvió dinero de un fondo creado para las familias de pilotos fallecidos.”
Sentí que la sangre abandonaba mi rostro.
Alejandro continuó:
—Hace seis meses descubrí movimientos extraños en una asociación que mi papá administra. Faltaban casi doce millones de pesos.
Valeria añadió:
—Soy auditora forense.
—¿Y el hotel?
—Reuniones privadas —respondió Alejandro—. No podía hacerlo en las oficinas porque mi papá controla a buena parte del personal.
—¿Por qué no me dijiste nada?
Su rostro se endureció.
—Porque aparecía tu firma.
Aquellas cuatro palabras me destruyeron.
—¿Mi firma?
Valeria sacó una carpeta.