Rachel sintió un escalofrío.
Abrió los archivos que todavía tenía bajo su control y encontró una transferencia antigua, realizada meses atrás. El dinero no había ido directamente a Haley.
Había terminado en una empresa secreta vinculada a su padre.
Y entonces descubrió algo todavía peor.
Su padre llevaba años utilizando el nombre de Rachel para ocultar movimientos financieros.
De repente, comprendió por qué siempre la habían mantenido al margen.
No querían proteger a Haley.
Querían mantener a Rachel lejos de la verdad.
Su teléfono volvió a sonar.
Esta vez era su padre.
Rachel contestó.
—¿Qué quieres?
Hubo unos segundos de silencio.
Finalmente, él dijo:
—Hija… tenemos que hablar. Antes de que descubras quién es realmente el dueño de todo esto.
Rachel cerró los ojos.
—Demasiado tarde, papá.
Y colgó.
No sabía que, al mismo tiempo, alguien estaba entrando en la oficina de su padre con una carpeta marcada como: