Mi vecino aplastó la bicicleta que mi hijo compró después de ahorrar casi un año y se negó a pagarla… yo quería llevarlo hasta el juzgado, pero mi hijo ya había preparado algo que nadie en la colonia esperaba

Sentí frío.

—¿Aprendo qué?

Rogelio no contestó.

Entonces recordé algo.

Dos semanas antes del accidente yo había enviado una queja a la administración porque alguien bloqueaba frecuentemente el acceso de emergencia con una camioneta.

No había puesto el nombre de Rogelio.

Solo había enviado fotografías.

—¿Sabías que fui yo quien presentó la queja?

Rogelio apretó la mandíbula.

Patricia intervino.

—Las quejas son confidenciales.

—No pregunté eso.

Me acerqué a Rogelio.

—Te pregunté cómo lo supiste.

Su mirada se movió hacia Patricia.

Y ahí ocurrió algo que ninguno esperábamos.

Patricia palideció.

—Rogelio…

Él sonrió.

No fue una sonrisa agradable.

—¿De verdad quieres seguir con esto?

Ella no respondió.

—¿Qué está pasando? —pregunté.

Patricia sostuvo mi mirada.

—Hace unas semanas tuvimos un problema interno con el correo del comité.

—¿Qué problema?

—Alguien estaba reenviando reportes privados.

Rogelio soltó una risa.

—Ahora resulta.

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