Muchos visitantes creían que la frase se refería al armario.
Los hijos de Mariana sabían que hablaba de ella.
Años después, durante una conferencia, alguien le preguntó si consideraba que encontrar aquel mueble había sido suerte.
Mariana pensó unos segundos antes de responder.
—El armario fue suerte. Lo demás fueron decisiones.
—¿Qué quiere decir?
—Podía haber vendido las muñecas. Podía haber ignorado a su dueño. Podía haber rechazado la invitación del maestro. Podía haber dejado de practicar cuando mis primeras manos de arcilla parecían papas deformes. Podía haberme rendido cuando mi esposo murió. Podía haber creído a quien me dijo que yo había destruido a mi familia.
Sonrió.
—La suerte abre algunas puertas. Pero uno decide si entra.
En primera fila estaban sus cuatro hijos.
Y también doña Beatriz.