Caminé por el pasillo y me arrodillé frente a ellos.
“¿Estás bien?”
Samuel miró hacia abajo. “¿Mintió papá?”
Respiré hondo. Me prometí a mí mismo que nunca dejaría que los chicos llevaran la amargura de un adulto. Incluso ahora, y especialmente ahora, tenía que tener cuidado.
“Hay cosas que no explicó honestamente”, dije. “Pero resolver problemas de adultos no es tu papel”.
La mano de Owen se encontró con la mía. “¿Seguiremos viviendo contigo?”
“Haré todo lo que esté en mi poder para asegurar tu vida estable”, le dije.
Samuel frunció el ceño. “Pero papá dijo que Paige ya había elegido nuestras habitaciones”.
Cerré los ojos por un corto segundo.
Gdy je otworzyłem, urzędnik sędziego Caldera wzywał nas z powrotem.
Druga połowa przesłuchania różniła się od pierwszej. Adrian nie leżał już w fotelu. Głos Russella stracił teatralną pewność. Paige siedziała z dłońmi ciasno złożonymi na kolanach i przestała szeptać.