PARTE 2: EL NIÑO DE LAS SOMBRAS…

—Tu madre descubrió algo sobre estos terrenos.

—¿Qué?

—Que tu padre nunca los compró.

Sentí que María se tensaba.

—Entonces ¿a quién pertenecían?

Elena señaló las Sombras.

—A las familias que viven aquí.

No pude hablar.

—Tu padre falsificó documentos, Alejandro. Tu madre quiso denunciarlo.

—¿Y después murió?

Elena no respondió.

No necesitaba hacerlo.

Entonces Tommy tiró suavemente de mi manga.

—Señor…

Me agaché.

Tenía algo pequeño en la mano.

Un medallón.

—Mamá dijo que si alguna vez encontraba a Alejandro Morgan tenía que darle esto.

Lo abrí.

Dentro había una fotografía de mi madre.

Y una llave diminuta.

En la parte posterior había un número.

María lo reconoció.

—Es una caja de seguridad bancaria.

Miré a Elena.

—¿Qué contiene?

—Las escrituras originales.

Respiré profundamente.

—Entonces mañana detendremos el desalojo.

Elena negó con la cabeza.

—Todavía no entiendes.

Su mirada bajó hacia Tommy.

—Su madre murió porque encontró esa llave.

Sentí que el mundo se detenía.

—¿Qué estás diciendo?

—Que no murió por una enfermedad.

Tommy levantó la cabeza.

Elena apretó los labios, intentando contener el llanto.

—Y tampoco murió su hermana.

Antes de que pudiera preguntar algo más, varios vehículos negros entraron en el asentamiento.

María miró las matrículas.

—Alejandro…

Reconocí el primer automóvil.

Era de Gabriel.

Tommy se escondió detrás de mí.

Y entonces comprendí por qué mi hermano estaba tan desesperado por destruir las Sombras antes de que alguien pudiera investigar lo que había debajo de aquella tierra.

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