Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente

—Porque no queríamos preocuparte, hijo.

Aquella respuesta me dolió más que cualquier insulto de Sergio.

Parte 5. Los dos mil euros que nunca llegaban a mis padres

Me senté frente a ellos.

—Os envío dos mil euros cada mes. ¿Qué ha pasado con ese dinero?

Pilar intercambió una mirada con Joaquín.

Fue mi padre quien respondió.

—Sergio nos dijo que era mejor centralizar los gastos. Que así no tendríamos que ir al banco ni preocuparnos por las facturas.

—¿Le disteis acceso a vuestra cuenta?

—Le autorizamos a ayudarnos con algunas gestiones —explicó Pilar—. Nos dijo que era más sencillo.

Saqué el teléfono y abrí los registros de las transferencias que había realizado durante los últimos dieciocho meses.

El dinero se había enviado puntualmente a la cuenta que Sergio me había indicado, supuestamente para cubrir las necesidades de mis padres.—¿Cuánto dinero os da Sergio cada mes? —pregunté.

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