Me senté en la cama del pequeño hotel mientras K Daisy dormía abrazada a su conejito de peluche.
Con las manos temblando abrí la aplicación de la cámara.lksr
Comprar cámara
La imagen tardó unos segundos en cargar.
Después apareció el salón.
Todo parecía normal.
Adelanté la grabación hasta la mañana del supuesto robo.
Vi a Daisy entrar al salón con sus bloques de colores.
Jugó unos minutos.nada.
Pero lo peor estaba por venir.
Media hora después, Beatrice regresó a la casa.
Brenda se acercó riendo.
Sacó la pulsera del bolso.
Se la entregó.
Las dos comenzaron a hablar.
No podía escuchar el audio desde aquella cámara.
Pero podía leer perfectamente los labios de Beatrice cuando dijo:
—Ahora aprenderá.
Miró hacia la habitación de Daisy.
Las dos sonrieron.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.