Parte 2: La casa que ya no podía quitarmekara

-Si. Arturo y yo la compramos antes de que Mauricio se casara. Cuando él murió, quedó solo a mi nombre.

— ¿Alguna vez firmó un poder, una donación o un documento de copropiedad?

—No

Teresa

—Entonces nadie puede venderla ni administrarla sin su consentimiento válido.

Le entregué las fotos de los documentos. Las revisó una por una.

Su expresión cambió al llegar a la valoración y al borrador de evaluación geriátrica.

—Esto es serio

—¿Qué significa “evaluación geriátrica”?

Teresa se quitó las gafas.

—Parece que intentaban construir un expediente para afirmar que usted no puede manejar su patrimonio. Con eso, podrían solicitar medidas de apoyo judicial o presionarla para que firme unaadministración de bienes

El aire se volvió frío.

—Querían decir que estoy incapacitada?

—Querían insinuarlo. No es lo mismo, pero puede ser el primer paso de una estrategia de control.
— ¿La casa está a su nombre? —preguntó Teresa.

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