—¿Qué ocurre?
—Thomas encontró el expediente original de aquella investigación militar.
—¿Y?
—Hay una declaración que desapareció antes del cierre del caso.
Me entregó una fotografía.
Mostraba a un hombre joven sentado frente a una mesa de interrogatorios.
Tardé varios segundos en reconocerlo.
Era Preston.
Mi esposo.
Pero la fotografía había sido tomada nueve años atrás.
Dos años antes de que nos conociéramos.
—¿Por qué estaba Preston siendo interrogado? —susurré.
Daniel respiró profundamente.
—Porque era un testigo protegido en la investigación contra su padre.
Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.
—Eso no tiene sentido.—Amelia, según estos registros, Preston proporcionó información que permitió identificar a varios implicados.
—Entonces ¿por qué nunca me lo contó?
Daniel me miró con tristeza.
—Porque alguien descubrió que usted era la abogada militar asignada a revisar parte de las pruebas.