PARTE 2: La traición

El hombre cerró los ojos.

—Dios mío…

Antes de que pudiera preguntarle cómo la conocía, Carmine regresó sosteniendo una pequeña bolsa transparente.

—Encontramos más de ese cordón en el maletín del doctor.

Cole retrocedió.

—¡Eso es material quirúrgico!

—Entonces no tendrá inconveniente en que lo analicen —respondió Gabriel.

Carmine colocó la bolsa sobre la mesa.

El cirujano miró desesperadamente hacia la puerta.

—No entienden nada. ¡Yo solo seguía instrucciones!

La habitación quedó en silencio.

Gabriel se incorporó con dificultad.

—¿Instrucciones de quién?

Cole apretó los labios.

Carmine se acercó.

—Será mejor que responda.

Finalmente, el médico susurró:

—De su hermano.

Gabriel quedó inmóvil.

—¿Matteo?

Cole asintió.

—Me pagó para mantenerlo enfermo. Dijo que nadie debía sospechar hasta que se firmara la transferencia de sus empresas.

Gabriel cerró lentamente los puños.

Su propio hermano había intentado matarlo.

Entonces sonó mi teléfono.

Era un número desconocido.

Contesté con cautela.

—¿Elena Vargas? —preguntó una voz masculina.

—Sí.

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