—¿Qué significa que las fechas no cuadran? —pregunté.
Al otro lado escuché la respiración de Álvaro.
—El médico dice que Claudia está de más semanas de las que pensábamos.
Miré a Martina y Lucía, sentadas en el coche oficial.
No iba a permitir que escucharan aquello.
—Ese es un asunto entre Claudia y tú.
—Elena, espera.
—Estoy ocupada.
—¿Dónde estás?
—Cumpliendo mis obligaciones.
Colgué.
No sentí satisfacción.
Horas antes aquel hombre había tratado a nuestras hijas como si fueran una versión defectuosa del hijo que esperaba.
Ahora la posibilidad de perder a su supuesto heredero lo estaba destruyendo.
Pero ese ya no era mi problema.
Llegamos a la zona restringida de Torrejón poco después de las cuatro.
Martina miraba por la ventanilla fascinada.
—Mamá, ¿vamos a subir a uno de esos aviones?
—Primero tenemos que registrarnos.
Lucía me apretó la mano.