Pensé que mi hija solo estaba ayudando a un amigo con un vestido, pero a la mañana siguiente su madre me hizo una pregunta

Teresa puso la caja de reloj en la mesa de café entre nosotros. Ella lo abrió.

The gold watch was there, with its cracked crystal.

And under it, folded tight, was a wad of money. Twenties and tens and fives, held together with a hair tie. And a piece of notebook paper.

“Son mil mil cuarenta y cuarenta dólares”, dijo Teresa. “Lo conté dos veces”.

Lily’s coffee can money. Her New York money. Two years of hems and zippers and prom dresses.

“And this,” Teresa said, and handed me the note.

Estaba en la letra de Lily. Su letra lapente y inclinada, del tipo que había tenido desde quinto grado.

Annie,

Este era el reloj de nuestro padre. Era el de su padre antes de eso. Creo que debería ir a ti ahora, porque tengo que tenerlo durante trece años y nunca llegaste a tenerlo en absoluto.

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