Lily explicó que Sarah decía que aquellas gotas eran vitaminas.
Sin embargo, después de beberlas, comenzaba a sentirse extraña, mientras Sarah grababa su comportamiento con el teléfono.
También le había advertido que, si contaba lo que estaba sucediendo, Marcus creería los videos de Sarah y pensaría que ella se lo estaba inventando todo.

En ese instante, Marcus comprendió que algo grave podía estar ocurriendo. Pero Lily todavía no había terminado.
Le habló de un hombre llamado Julian que aparecía en la casa cuando Marcus estaba fuera.
Según Lily, él y Sarah hablaban de la casa de playa de Hannah, la primera esposa de Marcus.
Aquella propiedad estaba valorada en más de seis millones de dólares y pertenecía legalmente a Lily a través del fideicomiso familiar que había dejado su madre fallecida.
Marcus empezó a unir las piezas. Las gotas. Las grabaciones.Julian. La propiedad. Todo podía formar parte del mismo plan.