Hoy vivo en un hogar que amueblé por mi cuenta, con una pequeña placa junto a las llaves que dice: «Mi casa». Perder aquel cuarto me dolió, pero fue gracias a que me negaron un lugar en su casa que finalmente aprendí a construir el mío.
“Tu hermano viene a vivir aquí con sus dos hijos, así que tú te vas. Ya estuvo bueno de mantener a una parásita.”