Comenzaron fingiendo.
Pero nada de lo que vino después fue una actuación.
Porque algunas familias empiezan con un apellido compartido.
Otras comienzan en una casa.
Y algunas, de la manera más inesperada, empiezan en la mesa número siete de un pequeño restaurante, cuando alguien reúne el valor para pedir algo imposible y otra persona decide responder con bondad.