Inés hizo 2 preguntas.
—¿Firmaste algún contrato de alquiler con Eva o Álvaro?
—No.
—¿Te pagaron alguna vez una renta?
—Nunca.
La respuesta fue clara: nada de cambiar cerraduras ni de expulsiones improvisadas. Había que documentarlo todo y actuar por la vía correcta.
Elena abrió el portátil. Escritura, impuestos, seguro, recibos, transferencias. La vivienda estaba íntegramente a su nombre.
A las 20:45 regresó. Había coches frente al chalet y música dentro. Eva y Álvaro celebraban una cena con amigos como si nada hubiera ocurrido.
A las 20:59 llegaron Inés, un notario y un especialista financiero. No venían a montar un espectáculo, sino a dejar constancia formal y entregar un requerimiento.
Álvaro salió con la misma copa.
—¿Qué es esto?
Inés le dio la documentación.
Entonces el especialista acercó otra carpeta a Elena. Había revisado los movimientos que ella acababa de facilitarle.