Afortunadamente, gracias a la advertencia a tiempo y a la rápida evacuación, nadie perdió la vida.
El periódico local publicó una fotografía de Johan.
Debajo aparecía el titular:
«Un antiguo capitán fue el primero en detectar el peligro y ayudó a salvar a los habitantes».
Pero el propio Johan no deseaba fama.
—Simplemente reconocí algo que ya había visto antes —le dijo a una periodista—. Al mar no le importa cuántos años tengas. Exige respeto.
Una semana después, Markus fue a visitar a su padre con una propuesta inesperada.
—Papá, la escuela local quiere que les hables a los niños sobre la seguridad en el mar. ¿Aceptarías?
Johan se sorprendió.
—¿A quién le interesan hoy las historias de un viejo pescador?
—A muchísima gente. Especialmente después de lo que ocurrió.
Por primera vez en muchos años, Johan sintió que su experiencia realmente podía ser útil para alguien.