Aceptó.
A la reunión no solo asistieron escolares, sino también padres, jóvenes pescadores y trabajadores del puerto local.
Johan mostró antiguas cartas náuticas, explicó por qué nunca habÃa que acercarse demasiado a los grandes icebergs y cómo reconocer las señales de peligro.
En la primera fila estaba sentada Ingrid.
Escuchaba atentamente cada una de sus palabras.
Después de la reunión, la niña se acercó a su abuelo y le entregó un dibujo.
En él aparecÃan un enorme iceberg, una pequeña casa roja y un hombre mayor con un bastón.
En la parte inferior, con letra infantil, estaba escrito:
«Mi abuelo es el capitán más valiente».
Johan contempló el dibujo durante mucho tiempo.
Después sacó un pañuelo y se secó discretamente los ojos.
—¿Sabes, Ingrid? No siempre fui valiente.
—¿De verdad?
—Por supuesto. La valentÃa no consiste en no tener miedo. Consiste en tener miedo y, aun asÃ, hacer lo que debes hacer.