Alejandro sintió un frío recorrerle el cuerpo.
—Nunca recibí nada.
—Lo sé.
Mariana sacó entonces una carta diferente.
No estaba escrita por ella.
Era una respuesta.
Alejandro reconoció inmediatamente el membrete de una antigua oficina familiar.
Leyó.
“Señora López:
El señor Mendoza no desea tener ningún contacto con usted. Le rogamos que no vuelva a comunicarse con él ni con su familia.”
Alejandro leyó dos veces.
Luego una tercera.
—Yo jamás autoricé esto.
—Durante años pensé que sí.
En la parte inferior había una firma.
Alejandro la reconoció.
Eduardo Mendoza.
Su hermano mayor.
Alejandro se quedó completamente inmóvil.
De pronto recordó conversaciones antiguas.
Eduardo diciéndole que Mariana se había casado.
Eduardo asegurándole que ella no quería volver a verlo.
Eduardo insistiendo en queno podía garantizarlo.
—No fue lo único que dijo.
Mariana miró hacia la habitación donde Sofía jugaba con unas muñecas viejas.