PARTE 1
A 5 minutos de una operación urgente, la doctora Laura Valdés descubrió que su marido llevaba meses prometiéndole una nueva vida a una mujer que trabajaba a menos de 3 metros de ella.
Aquella mañana, el Hospital Universitario Santa Isabel, en Madrid, era un caos. Habían trasladado a un hombre de 44 años después de un grave accidente en la M-30. Presentaba un traumatismo craneal y necesitaba una intervención inmediata.
Laura, neurocirujana de 43 años, corrió al vestuario. Su bata no estaba donde siempre. Sin perder tiempo, tomó una de las que colgaban junto a los casilleros.
Al meter la mano en el bolsillo encontró un papel doblado.
Pensó que sería una receta.
Lo abrió.
«Inés, aguanta un poco más. Pronto dejaré a mi mujer. Después de 15 años ya no puedo seguir fingiendo. Cuando todo esté arreglado, podremos estar juntos sin escondernos. Javier».