No por nostalgia.
La guardó para recordar una verdad sencilla:
El amor que exige obediencia no es protección.
La familia que necesita humillar a alguien para mantenerse unida no está realmente unida.
Y ninguna mujer debería pasar 15 años intentando demostrar que merece quedarse en una vida donde otros ya decidieron que su voz no cuenta.