En el primer evento de recaudación de fondos, Michael habló brevemente sobre Adam.
Describió a un muchacho reservado que había sufrido problemas de salud, pero que seguía asistiendo a los entrenamientos porque amaba el boxeo.
Habló de la madre de Adam y del dinero que originalmente se había recaudado para su tratamiento.
Y habló de las terribles consecuencias de la decisión desesperada del muchacho.
Michael no intentó presentar a Adam como un héroe ni fingir que sus acciones habían sido correctas.
Simplemente dijo:
—Adam era un niño que necesitaba mucha más ayuda de la que cualquiera de nosotros imaginaba. Ojalá lo hubiéramos comprendido antes.
Durante varios instantes, nadie pronunció una palabra.
Entonces el entrenador anunció que el nuevo fondo se utilizaría para proporcionar ayuda práctica a familias que atravesaran situaciones similares.
Sarah nunca asistió a aquel evento.
Para entonces, vivía tranquilamente en un pequeño apartamento, continuaba su tratamiento y trataba de adaptarse a los vacíos de su memoria.